Soy Sofía Gavíria Correa
Candidata al Senado por el Partido Oxígeno
Cuenta Regresiva para el día de elecciones
Mi propósito
Soy Sofía Gaviria Correa y entiendo mi compromiso con Colombia como una convicción profunda donde la política solo cobra sentido cuando se pone al servicio de los más vulnerables, una premisa que ha guiado cada paso de mi carrera profesional, ya sea recorriendo las montañas de Antioquia, trabajando en los pasillos de las Naciones Unidas o representando con orgullo a nuestro país ante la comunidad internacional.
Una trayectoria con visión global
Mi visión del mundo se forjó trabajando directamente en el terreno con organizaciones internacionales y la ONU, lo que me permitió entender las raíces de los conflictos en lugares tan complejos como Bosnia y Ruanda para aprender que la paz no es un simple discurso, sino un proceso sólido fundamentado en la verdad y la reparación. Años más tarde, esa misma experiencia humanitaria me permitió desempeñarme como Embajadora de Colombia en Suiza y ante el Principado de Liechtenstein, donde reafirmé que la diplomacia técnica y la cooperación internacional son herramientas esenciales para impulsar el desarrollo sostenible en nuestras regiones.
Liderazgo por las víctimas y resultados en el Congreso
En el escenario nacional me he dedicado a alzar la voz por quienes han sido históricamente ignorados, consolidando un trabajo legislativo serio durante mi paso por el Senado de la República (2014-2018) en favor de la infancia, el campo y la transparencia administrativa. Sin embargo, mi mayor honor ha sido caminar junto a quienes han sufrido el rigor de la guerra desde la Federación Colombiana de Víctimas de las FARC (FEVCOL), liderando una batalla histórica para asegurar que la justicia real y el reconocimiento de las víctimas sean siempre el corazón de cualquier proceso de paz en nuestra nación.
El camino hacia la renovación
Hoy regreso con la madurez de quien conoce el Estado desde sus entrañas y el mundo desde su diversidad, convencida de que mi retorno al Senado es el medio ideal para impulsar una verdadera revolución agrícola, proteger con hechos a las madres cabeza de hogar y oxigenar el ejercicio político con ética y resultados tangibles. Creo firmemente en una Colombia donde el mérito y la justicia dejen de ser excepciones para convertirse en la regla que rija nuestro futuro colectivo.
Mi carrera pública incluye períodos como Senadora de la República de Colombia, donde promoví causas como la defensa de los derechos de las mujeres, la protección de la infancia, la inclusión de las víctimas en los procesos políticos y la construcción de paz con justicia.
También he tenido el honor de representar a Colombia en el exterior como Embajadora ante Suiza, fortaleciendo la presencia colombiana en foros multilaterales y promoviendo el diálogo internacional.
Mi vida ha estado marcada por alegrías profundas y pérdidas que me transformaron. La muerte de mi hermano Guillermo, víctima del conflicto armado, reafirmó mi compromiso con la justicia y la reparación integral. Cada paso que doy en el servicio público está guiado por una visión clara: construir una Colombia más solidaria, justa y próspera para todos.
La voz de las víctimas
En el Congreso he sido y quiero seguir siendo la voz de las víctimas y de los más vulnerables. Esa convicción es la que me impulsa a presentarme nuevamente al Senado para seguir defendiendo verdad, justicia, reparación y un liderazgo que ponga a Colombia y su gente primero.
Mi compromiso con el campo colombiano
Desde Carmen Sacha, una iniciativa social de carácter privado ubicada en los Montes de María, le apostamos a revolucionar el agro colombiano desde la experiencia con familias campesinas que le ponen todo su empeño a cultivar súper alimentos.
Así, contribuimos a que el campo sea nuevamente una esperanza para el desarrollo social de nuestro país.
Premios y reconocimientos
Recibí el Gran Premio Humanitario de Francia en el Senado en París y fui nombrada Embajadora de la Paz por la Fundación FIND de México, además de ser reconocida como Canciller Mundial de Paz por el Comité de Derechos Humanos del Ecuador y con la Medalla Vimoutiers en Normandía.
Condecoraciones nacionales:
Mis pares en el Senado me otorgaron la Orden del Congreso de la República en su mayor grado, y fui galardonada con el Premio “Politika” a la Mejor Senadora, la Orden al Mérito Social Colombiano “Antonia Santos” y la Orden del Zurriago, máxima distinción civil antioqueña.
Reconocimiento de medios y analistas independientes:
Medios como La Silla Vacía, Semana y El Tiempo me han citado entre los congresistas más influyentes de mi generación, destacando mi liderazgo y compromiso con una representación política más justa y efectiva.